Septorrinoplastia en Bilbao
El tabique y la forma de la nariz, en una sola intervención
El tabique y la forma de la nariz, en una sola intervención
Una septorrinoplastia reúne dos cirugías en un mismo acto: la septoplastia, que endereza el tabique nasal para que el aire pase bien, y la rinoplastia, que trabaja la forma externa de la nariz.
Se plantea cuando una persona tiene las dos cosas a la vez: una nariz que no le gusta y una nariz que no respira. Y ocurre más de lo que parece, porque muchas veces comparten la misma causa.

Hay una razón práctica y otra quirúrgica.
La práctica es evidente: una sola anestesia, un solo postoperatorio y una sola baja. Operarse del tabique ahora y de la forma dentro de unos años significa pasar dos veces por lo mismo, y la segunda vez sobre un terreno ya intervenido.
La quirúrgica pesa aún más. El tabique no es sólo un separador: es el pilar central que sostiene la nariz. Al modificarlo cambia el soporte de toda la pirámide nasal, y con él la punta y el perfil. Por eso una septoplastia aislada puede alterar la forma sin que nadie lo haya planificado, y por eso conviene que quien toca el tabique tenga también en la cabeza el resultado estético.

Se realiza con anestesia general. La duración depende de la complejidad del caso y de si hace falta reconstruir soportes con injertos de cartílago.
Para la parte ósea trabajamos con ultrasonidos: en lugar de fracturar el hueso, permiten esculpirlo de forma controlada, respetando los tejidos de alrededor. Eso se traduce en menos hematomas e inflamación que con la técnica clásica. Puedes leer con más detalle cómo funciona en la página de rinoplastia ultrasónica.
Al terminar se coloca una férula en el dorso durante unos días y láminas de silicona en el interior. No usamos taponamiento nasal, así que podrás respirar desde el primer momento.
La férula se retira aproximadamente a la semana, y es entonces cuando la mayoría de pacientes puede volver a hacer vida normal, con la nariz todavía inflamada.
La inflamación baja deprisa durante el primer mes y luego, mucho más despacio, durante meses. El resultado definitivo de la punta tarda en asentarse: es la parte que más tiempo necesita, y conviene saberlo desde el principio para no juzgar el resultado a las tres semanas.
La mejoría al respirar sigue su propio ritmo, ligado a la inflamación interna más que a la externa.
La septoplastia corrige sólo el tabique, por dentro, y no cambia el aspecto de la nariz. La septorrinoplastia corrige el tabique y además trabaja la forma externa. Si tu única molestia es respiratoria y tu nariz te gusta, puede bastar la primera.
Las incisiones se realizan dentro de la nariz y, en los abordajes abiertos, en la columela, el puente de piel que separa los orificios nasales. Esa cicatriz queda en la cara inferior de la nariz y con el tiempo resulta prácticamente imperceptible.
Depende del trabajo de cada uno, pero la referencia habitual es en torno a una semana, coincidiendo con la retirada de la férula. El deporte de impacto y todo lo que suponga riesgo de golpe en la nariz se retrasa bastante más.
No durante las primeras semanas: el peso de la montura sobre un dorso recién operado puede influir en el resultado. Te indicaremos a partir de cuándo y qué alternativas tienes mientras tanto.
Entonces hablamos de una rinoplastia. Aun así la exploramos por dentro: si encontramos una obstrucción, preferimos decírtelo antes de operar y no después, porque una vez hecha la cirugía estética corregir la respiración es más complicado.